sábado, 3 de enero de 2009

Un nuevo retorno

Los ojos acaramelados del amante. Las facciones finas. La altura. La tersura de la piel. La voz seductora que dice palabras al oído.
El roce involuntario. El cruce de miradas.
El rubor del cuerpo. El asombro ante el primer gemido.
El amor consumado en lo individual y estrecho de la juventud.
Retorno a lo infatigable, al descubrimiento, a la pasión.
La noche confabulada.
El día que se extingue con el deseo.
Mirar con el rabillo del ojo… voluptuosidad, sonrojo… un hasta luego sin palabras.
______________________________La Nínfula del Arcángel